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La Isla de Pascua fue declarada monumento histórico según decreto supremo Nº 4536 del 23/07/1935, debido a su gran particularidad y relevancia arqueológica y etnográfica. En
diciembre de 1995 en la reunión de Berlín, la UNESCO declaró
al Parque Nacional Rapa Nui (que ocupa un 40% de la isla) Sitio de Patrimonio
Mundial, de acuerdo a la Convención del Patrimonio Mundial Cultural
y Natural del año 1972. Ubicada en el Océano Pacífico a unas 2.300 millas de Valparaíso, Isla de Pascua se caracteriza por ser uno de los lugares más remotos y de difíciles condiciones ambientales que hay en el planeta, a pesar de esto se desarrolló en la isla una extraordinaria cultura, cuyos primeros colonizadores de origen polinésico habrían llegado hacia el siglo IV de la era cristiana. Su escritura jeroglífica, única y aún no descifrada, su arquitectura monumental y estatuaria megalítica excepcional tanto en cantidad como en calidad, además de sus avanzados conocimientos astronómicos, han hecho que la cultura Rapa Nui sea una de las más singulares. Características
medio ambientales A diferencia de otras islas polinésicas donde abundan las especies vegetales y de fauna tanto terrestre como marina, el principal recurso presente en la Isla fueron las rocas de origen volcánico. Se piensa que a la llegada de los colonizadores polinésicos especies leñosas como el toromiro, sándalo y una palma de coquitos similar a la palma chilena y otras permanecían sólo en forma de bosquetes relictuales. Estas maderas fueron utilizadas como materia prima para construcciones, combustible, elaboración de imágenes rituales y probablemente para el transporte de los moai. Hoy día sólo es posible ver algunas especies arbóreas como el makoi y algunos helechos en el interior del cráter de Rano Kau, además de plantaciones de especies exóticas como eucaliptus, miro tahiti, cocoteros y otros. Los polinésicos fueron grandes navegantes con acabados conocimientos de los vientos, de corrientes marinas, de los astros y de las aves migratorias. Tales conocimientos fueron empleados tanto en viajes de cientos de kilómetros a través del océano, como en la implementación y dominio de elaboradas técnicas de pesca. Desarrollaron instrumentos de pesca finamente acabados como los conocidos anzuelos de piedra y los anzuelos de hueso compuestos. Su alimentación habría estado constituida por tortugas (honu), aves marinas, peces y, eventualmente mamíferos marinos como delfines, ballenas y focas (pakia). Además de los recursos marinos, los polinésicos introdujeron como ave doméstica la gallina (moa), especie que tuvo gran importancia económica y ritual. Aún hoy pueden verse los gallineros (hare moa), estructuras de piedra construidas para su protección. La agricultura constituyó una actividad económica importante y se desarrolló a partir de los recursos vegetales introducidos por los colonos, con una tecnología que permitió enfrentar las características del terreno y condiciones climáticas. Al pasar de los siglos -debido a la sobre explotación del medio- se desarrollaron nuevos sistemas de cultivo como las estructuras de piedra circulares llamadas manavai, que lograban mayor producción y protección de los mismos. La sociedad rapanui estaba dividida en unas diez tribus o mata las que a su vez se subdividían en linajes (ure) que estaban conformados por familias que descendían de un ancestro común. Cada linaje tenía su centro de poder político y religioso en los sectores costeros, desde donde controlaban un territorio (kainga) que se proyectaba hacia el centro de la isla. En la franja costera era donde se construían plataformas ceremoniales (ahu) en las que se desarrollaban ceremonias, investiduras, además de ritos de iniciación y redistribución de alimentos. En este sector se asentaba la nobleza y los sacerdotes (en casas-bote o hare paenga) y hacia el interior se distribuían las familias extensas en torno al anciano de mayor prestigio que lideraba el linaje. De acuerdo a la tradición, el ariki o rey Hotu Matu'a a la cabeza de una sociedad compuesta por la familia real (ariki paka), sabios (maori), sacerdotes (ivi atua), guerreros (matatoa), además de artesanos, pescadores y agricultores habría partido desde una lejana tierra llamada Marae Renga. Consigo portaban bienes como tablillas de madera (rongo rongo) con registro escrito de leyendas y genealogías, además de plantas y animales que resultaron de extrema importancia para los colonizadores de un territorio escaso en recursos. El ariki era descendiente directo del dios creador por lo que estaba investido de un poder sobrenatural denominado mana y protegido por el tapu o tabú. El mana se concentraba en la cabeza del ariki, de tal suerte que nadie podía tocarlo ni cortarle el pelo. La familia real se habría instalado en Anakena, convirtiéndose por generaciones en el territorio más sagrado e inviolable de la isla. Sin embargo, antes de morir, Hotu Matu'a habría dividido la isla entregándole una parte a cada uno de sus hijos para que estos formaran sus propias tribus o mata. Al pasar el tiempo las tribus fueron subdividiéndose en distintos linajes con lo que también se generaron diferencias de prestigio en la estructura social, de tal forma que hacia la época culmine del desarrollo cultural rapanui las tribus del oeste habrían formado una confederación llamada Ko Tuú Aro que se mantuvo permanentemente en conflicto con aquellas del este llamadas Ko Hotu Iti.
La arquitectura monumental religiosa que se desarrolló en Rapa Nui se sustentó en el culto polinesio a los ancestros. Esta forma constructiva tenía como componente básico un recinto o plaza rectangular en uno de cuyos extremos se ubica una plataforma principal -también rectangular- a manera de altar dedicado a los dioses y ancestros que eran representados mediante losas de basalto, coral o trozos de madera dispuestos verticalmente. En Rapa Nui se conocieron como ahu o ahu-moai, y aunque conservaron el patrón arquitectónico y algunos rasgos polinésicos originales, además de significado y función, en esta isla fue ampliada la plataforma central y perfeccionado el sistema constructivo. Sin embargo, la mayor diferencia e innovación la constituyó el uso de moai en vez de losas o maderos verticales. Los fechados absolutos más antiguos para estas estructuras ceremoniales de Isla de Pascua se han situado entre los siglos VIII al XI d.C., siendo el más antiguo el ahu Tahai con una fecha de 713 d.C. Otra manifestación importante y singular en la cultura Rapa Nui es el arte rupestre que se desarrolló a través de dos modalidades: petroglifos y pinturas. En la isla existen alrededor de 1.000 sitios de arte rupestre con aproximadamente 5.000 motivos registrados. Se han establecido 12 agrupaciones de motivos entre los que destacan las figuras antropomorfas y rasgos antropomorfos aislados, aves, especies marinas y terrestres, objetos ceremoniales, embarcaciones, etc. El motivo más destacado en los petroglifos corresponde a la representación del hombre pájaro o Tangata Manu presente especialmente en las rocas de Mata Ngarau en la aldea ceremonial de Orongo junto al volcán Rano Kau. Las pinturas son más escasas en la isla, encontrándose en lugares como Motu Nui (uno de los islotes frente a Orongo), en paredes interiores de algunas casas de Orongo, en la caverna Ana Kai Tangata y en otras cavernas ubicadas en la costa norte. La
ceremonia del hombre pájaro Esta ceremonia del hombre-pájaro o Tangata Manu surgió como respuesta a los conflictos sociales que existían en la Cultura Rapa Nui. El dios creador Make Make entregaba el poder a quien volviera con el huevo del manutara , ave migratoria que llegaba en esas fechas a anidar en los islotes que se ubican frente al cráter de Rano Kau. La gente se reunía en la aldea ceremonial de Orongo, el nuevo y único centro político. Los guerreros de cada grupo -matatoa- disputaban el cargo para su linaje. El
ganador elegido asumía un carácter sagrado, debiendo vivir
solo y aislado; mientras su grupo adquiría un poder despótico
sobre el resto de la población, que incluía sacrificios
humanos a los dioses para así augurar el bienestar para el año.
A la larga, dichas prácticas renovaron constantemente las hostilidades
entre los grupos, produciendo un clima de permanente violencia y crisis
social. |
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